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Extensiones de dominio para tu marca: no tienes que comprarlas todas

Las extensiones de dominio son la parte final de una dirección web, es decir, lo que aparece después del último punto. Por ejemplo, en aidatun.com, la extensión sería .com. Existen cientos de extensiones diferentes: algunas muy conocidas como .com, .es u .org, y otras más recientes como .shop, .online o .tienda. Originalmente muchas tenían un significado concreto, por ejemplo, .org para organizaciones o .es para España, pero hoy en día se utilizan más como una cuestión de branding, marketing o disponibilidad.

El problema es que, con la enorme cantidad de nuevas extensiones que han aparecido en los últimos años, muchas empresas de hosting han empezado a utilizarlas como una herramienta comercial para intentar vender dominios adicionales que la mayoría de negocios realmente no necesitan.

El engaño de proteger tu marca

Cada vez que alguien registra un dominio para su negocio ocurre exactamente lo mismo. Empieza el proceso para contratar un simple .com o .es y, en cuestión de segundos, aparecen avisos recomendando comprar muchas más extensiones “para proteger la marca”:

  • .net
  • .org
  • .shop
  • .online
  • .store
  • .xyz
  • y otras veinte variantes más.

Y claro, los precios de esas extensiones de dominio son irrisorios: muchas veces no llegan ni a un euro e incluso algunos registradores ofrecen ofertas 2×1, 3×1, 4×1, o incluso te regalan tu dominio en alguna de esas extensiones al registrarlo como .com. Y claro, piensas: «bueno, lo cojo por si acaso».

El problema es que llevo años viendo cómo muchísimas empresas terminan pagando renovaciones absurdamente caras por dominios que jamás utilizaron. Dominios que no reciben visitas, que no aportan nada al SEO y que muchas veces incluso generan menos confianza que un simple .com.

La realidad es bastante menos dramática de lo que intentan vender algunas plataformas de hosting y registro. En la mayoría de proyectos pequeños y medianos no hace falta comprar tu dominio con todas las extensiones de dominio posibles.

La mayoría de negocios solo necesitan dos dominios

Si tu negocio principal es un .com, te recomendaría comprar el .es si estás en España, sino, el del país donde opere la empresa. Y, si tu dominio principal es un  .es, hazlo justo al revés: compra el .com.

Si el dominio principal fuera un .net o un .org , no necesitas comprar adicionalmente el .com y el .es. El .com sigue siendo la extensión más reconocida a nivel mundial y el .es puede ser útil si el negocio está claramente orientado al mercado español.

Después simplemente se redirige uno hacia el otro y listo.

Por qué comprar dos extensiones de dominio

Comprar esas dos extensiones de dominio tiene una razón lógica:

Supongamos que un usuario quiere acceder a esta web. Puede que recuerde que el dominio era aidatun, pero no recuerde la extensión. Y pueden pasar dos cosas:

  • Que pruebe con .com y acierte. Llegará a este dominio: aidatun.com
  • Que pruebe con .es y se equivoque. Teniendo compradas las dos extensiones de dominio, podríamos redirigir la .es a la .com, por lo que, en este caso, el usuario igualmente acabaría llegando a este mismo dominio, a pesar de haber introducido el dominio equivocado.

Exactamente así es como deberían funcionar las diferentes extensiones de dominio: que sirvan para que el usuario te encuentre, aunque se equivoque.

Ahora bien… ¿Qué usuario introduciría una extensión como .biz, .shop o .xyz? Absolutamente nadie. Y, si los compras, es cierto que estarás evitando que nadie más use el nombre de tu marca en su dominio… pero esas extensiones de dominio no los iba a visitar nadie que quisiera visitar tu marca.

Extensiones de dominio que jamás deberías comprar

Extensiones que generan desconfianza

Esto quizá suene incómodo, pero es una realidad. Existen extensiones que muchos usuarios asocian automáticamente con spam, phishing o webs poco fiables.

No significa que todas las páginas que las utilizan sean peligrosas, evidentemente. Pero sí existe una percepción bastante negativa alrededor de algunas extensiones de dominio concretas, especialmente aquellas que históricamente se han vendido extremadamente baratas.

Llevo tiempo viendo casos de campañas fraudulentas utilizando dominios como .biz, .xyz, .top o .click precisamente porque muchas veces cuestan céntimos durante el primer año. Eso ha provocado que muchos usuarios desconfíen automáticamente cuando ven este tipo de dominios en anuncios, emails o resultados de búsqueda.

Y aunque parezca algo menor, la confianza visual en internet importa muchísimo más de lo que parece. Muchas decisiones se toman en segundos. A veces basta ver un dominio extraño para que alguien cierre la página sin siquiera leer el contenido.

Por eso siempre me hace gracia cuando algunas empresas intentan vender determinadas extensiones como si fueran “modernas” o “innovadoras”, cuando en realidad muchos usuarios las perciben justo al contrario.

Puedes leer más sobre las extensiones de dominio utilizadas para phising y estafas en este artículo.

Extensiones de dominio confusas como .shop o .tienda

Luego existe otro grupo de extensiones de dominio que no tienen necesariamente mala reputación, pero sí generan bastante confusión. Aquí entrarían dominios como .shop, .store, .online o .tienda.

Y el problema es muy sencillo: muchísima gente todavía no identifica estas terminaciones como una extensión real del dominio.

Parece una tontería, pero ocurre constantemente.

Si tu web se llama: midominio.tienda hay usuarios que pueden interpretar que el dominio está incompleto. Algunos creen que “tienda” forma parte del nombre y no de la extensión. Otros directamente piensan que el dominio correcto sería algo tipo: midominio.tienda.com

Esto sucede especialmente con usuarios menos acostumbrados a internet o personas que siguen relacionando automáticamente un dominio “normal” con .com, .es o .org.

Y aquí es donde entra un factor muy importante en marketing digital: cuanto menos tenga que pensar el usuario, mejor. Si alguien necesita detenerse un segundo para entender tu dominio, ya estás generando una pequeña fricción innecesaria.

El verdadero negocio está en las renovaciones

Aquí es donde, en mi opinión, está una de las prácticas más agresivas del sector. Muchos registradores venden estas extensiones de dominio problemáticas a precios ridículamente bajos el primer año. A veces ves dominios por 0,50 €, 0,99 € o poco más de un euro.

Y claro, cuando estás contratando tu dominio principal, parece una compra inofensiva. El problema llega un año después.

Porque lo que casi nadie mira durante el proceso de compra es el precio de renovación. Y ahí empiezan las sorpresas desagradables.

He visto extensiones pasar de costar menos de 1€ a renovarse por 20, 50 o incluso más de 100€ anualmente. Y cuando te lo cobren puede que ni te des cuenta, porque lo cobrarán junto con tu servidor y otros servicios que puedas tener contratado. Puede que termines pagando durante años por algo que jamás utilizaron realmente.

Y sinceramente, creo que gran parte del negocio está diseñado precisamente alrededor de eso. No buscan tanto ganar dinero con el primer año barato, sino con todas esas renovaciones que muchísima gente deja activas sin darse cuenta.

Los mitos de la compra masiva de extensiones

Es una de las cosas menos éticas que he visto. Pero muchos registradores de dominio te asegurarán o prometerán cosas para que compres extensiones de dominio que no necesitas. Y, por supuesto, son todo mentiras.

Comprar muchas extensiones de dominio no mejora el SEO

Un mito bastante extendido es pensar que tener muchas extensiones ayuda a posicionar mejor en Google. Y no funciona así. Tener veinte dominios apuntando a la misma web no hace que Google considere tu proyecto más importante. Normalmente solo uno será el dominio principal y el resto simplemente redireccionarán.

De hecho, en la mayoría de proyectos pequeños y medianos no existe ningún beneficio real en registrar tantas extensiones de dominio.

Lo que realmente ayuda al SEO sigue siendo lo de siempre:

No acumular dominios innecesarios.

La obsesión por “proteger la marca”

Muchas empresas de hosting utilizan muchísimo este argumento. Intentan hacerte creer que si no compras todas las extensiones posibles alguien podría registrar una variante de tu marca y causarte problemas.

Y técnicamente sí, puede pasar. Pero la cuestión importante es otra: ¿realmente sería un problema? Porque para la inmensa mayoría de pequeños negocios la respuesta suele ser no.

Hay una enorme diferencia entre Coca-Cola o Google protegiendo dominios globales y una pequeña empresa local comprando veinte extensiones “por si acaso”.

En muchos casos, el miedo está completamente sobredimensionado.

Lo que suelo recomendar normalmente

Después de ver durante años a empresas pagando renovaciones inútiles, cada vez tengo más clara una recomendación bastante simple.

Para la mayoría de negocios, un buen .com y la extensión local del país suelen ser más que suficientes.

Y sinceramente, el dinero que te vas a ahorrar en extensiones innecesarias, inviértelo en posicionamiento seo, optimización de velocidad, crear contenido de calidad, etc. Porque eso sí tiene un impacto real.

Por eso, antes de aceptar todos esos “añade también este dominio por solo 0,99 €”, merece la pena hacerse una pregunta muy sencilla: ¿Realmente necesito este dominio o simplemente me lo están intentando vender porque saben que probablemente olvidaré cancelarlo?

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